No, no dejaré que te vayas…
Lo descubrí en medio del camino fue un día en que su forma apareció en la escena semidesértica y solitaria de mi ruta de siempre. Era un tubo de metal de grandes dimensiones deteriorado, lleno de óxido pero que se enlazaba de manera atrayente con el paisaje en una memoria bordada de evocaciones, de esfuerzo, de trabajo. Parecía un ángel caído, un ser vencido por las contingencias de la vida; sin embargo, en su deterioro, vibraba una fuerza callada, un impulso secreto de renacer como si en cada pieza latiera la posibilidad de un nuevo comienzo. Mirarlo me generaba un extraño placer, las transiciones suaves y bellas de la naturaleza se silenciaban ante él demostrándome qué; aún modificado por los impactos, la intemperie y el desgaste, aquella aparición empezaba a tener vida y significado para mí.
No estaba en una sala de exposición sino allí en medio de la nada. Algo distinto esperando el bautizo de un gesto que, al señalar su presencia, lo reencuadrara otorgándole otro contexto.
Esta providencial aparición, este mensajero de metal, es presentado ya no como un vestigio del camino, sino como un objeto áurico que en su silencio puede transformarse en umbral hacia nuevos significados y a una memoria remota sobre la que deberíamos volver.
Sala de exhibición
Medidas de la sala: 5m x 4,90m
Medidas de las obras grandes: 1,40m x 2,30m
Medidas de las obras pequeñas: 0,40m x 0,30m
Medidas objeto 0,70m x 1,10m x 0,64m
Todas las obras estarán montadas sobre base rígida sin vidrio y sin marco visible.
Se trata de una sala sobria con tres paredes de color blanco roto y una cuarta pared vidriada donde estará el texto ploteado de manera que permita ver levemente lo que hay dentro de la sala.
El
suelo estará cubierto de tierra.
En la pared lateral derecha estará centrada la fotografía del mensajero diurno, en la pared lateral izquierda el mensajero nocturno de la misma manera.
En la pared del fondo estarán las fotos de los detalles en una/dos fila, centradas, separadas con igual espacio a los costados y entre las dos filas si las hubiere.
En medio de la sala estará la gárgola elevada levemente del piso sobre una plataforma de madera a tono.
La iluminación general será cenital tenue y pareja con el agregado de focos puntuales dimerizables que
iluminarán con luz cálida las obras.
La sala contará con un sonido ambiente que evoque una brisa en espacio abierto y solitario.