Árbol roto

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En el camino hacía frío pero desde las ramas quebradas de mi árbol surgía un extraño calor. Me acosté sobre ellas, no sabía si estaba en el aire o en la tierra. perdida en ese mar nadé y volé entre los fantasmas de sus flores muertas y fueron ellas quienes me guiaron hacia este camino de savia, maderas y memorias tan suyas y tan mías.

Una amistad larga, un árbol de magnolias y yo, su cuerpo habitando el lienzo de mi único vestido, un homenaje a la raíz que seguirá nutriendo mi ser y lo sustancial de la materia que habla por sí misma.