Nómade, Exposición de Magdalena Beccarini, Maggio Boutique, 2011



Se ha dicho con razón que la obra de Magdalena Beccarini encierra una crítica a la inocencia irremediable de la sociedad, sus rasgos pictóricos agudos se insertan en danzas humanas de apariencia ingenua para diluirse en la inútil utopía de los exilios.
El anonimato en que la artista inscribe a sus personajes resulta tan desolador como atrayente y parecería formar parte del sutil camino que ella elige para develar la fisonomía de la soledad.
La reflexión impulsa al interrogante:
¿es acaso esa multitud una sola persona huyendo de sí misma?
Las peregrinaciones plasmadas sobre escenarios gélidos se tornan en ilusiones visuales, hipnóticos mandalas urbanos y mapas del desencuentro.
Pareciera tratarse de un ulular pictórico que hace eco en la conciencia remota que debió permanecer en vigilia.
El espacio son todos los espacios para Beccarini.
El tiempo: un solo día. Aquél en que perdimos la noción de que estábamos solos en el mundo.

Grace Bayala, 2011